Mi Amante de Internet

amante internet

Harta de los hombres y de que me hicieran daño, me apunté a una página de contactos de las que se anuncian en la televisión para salir de la rutina y distraerme después de estar dos años sin mantener relaciones.

Me armé de valor y creé un perfil lo más ajustado a la realidad omitiendo algunos datos y con unas fotos nada sugerentes de mi vida diaria. Con amigas cuando salgo, alguna foto haciendo deporte, vamos nada del otro mundo. Lo que los chicos quisieran saber de mí que me lo preguntaran por el chat privado. Me describí como una chica normal a la que le gustaría encontrar una pareja o un compañero.

Tengo que decir que a los chicos les da igual lo que escribas en tu perfil, miran tu foto y te escriben sin mirar nada más. El primer día me llegaron infinidad de mensajes, y yo intentaba contestar a todos. A unos por educación para decirles que” gracias pero no” y a otros para decirles que “poco a poco” ya que la mayoría te pedían sexo a la segunda frase después del “qué guapa eres y cómo te llamas”.

La realidad es que solo me gustaron dos en la primera semana que estuve apuntada a la página. Por lo que a ambos les di el teléfono después de unos 15 días de hablar por el chat privado, y viendo que no eran unos psicópatas o mentían accedí a ello. Quedé un día con uno a tomar café, el cual era muy guapo, pero aburrido como una ostra. Al día siguiente quedé con el otro que no era tan guapo como el anterior pero era muy atractivo y con una picardía que me enganchaba ya que me hacía reír cada dos por tres, además de estar muy bueno.

Estuve casada durante 8 años y el sexo con mi marido era normal, y estaba satisfecha en ese sentido. La relación era buena sin ser excelente. Hacíamos el misionero, sexo oral, a 4 patas, todo bastante plano pero aún así me satisfacía. Después de ello estuve con un chico 6 meses con el cual la relación sentimental era muy buena, pero la sexual era un desastre. Yo no quería solo mimitos, al menos que fuese como con mi ex en la cama, por lo que decidí terminar con la historia.

Después de quedar con estos dos chicos seguí whatsappeandome con el que me gustó de los dos, su nombre Alex. La verdad es que hablábamos a diario bastante y las conversaciones subían de tono y eso a mí me ponía cachonda. Por lo que cuando terminaba o me acordaba de lo que habíamos hablado, me tenía que masturbar pensando en ello y en otras fantasías que tenía con él.

Un viernes quedamos para cenar y salir a tomar algo. Yo me puse un vestido ceñido con tacones, el pelo retirado hacia atrás y un bolso a juego. Era otoño por lo que me puse unas medias que me compré para la ocasión que me hacían sentir sexy. Él vino con unos vaqueros y una camisa remangada, estaba guapo a rabiar. Me recogió en la puerta de mi casa y me dio un pico en los labios muy despacio, me encantó con la dulzura que lo hizo. De camino al restaurante íbamos hablando. Me sentía muy cómoda para ser la segunda cita por lo que no parábamos de reír y de tocarnos de una manera muy como si nos conociéramos de siempre.

Me llevó a un restaurante precioso donde me dijo “elije tú, que a mí me gusta todo”, él eligió el vino. Durante la cena empezamos a hablar de cosas mundanas que me hacían sonreír ya que la conversación era fluida sin silencios incómodos. Conforme íbamos bebiendo vino, la conversación se tornó más sexual y empezamos a contarnos cosas más íntimas. A él se le notaba que tenía mucha más experiencia en el sexo y me contaba alguna batallita sin jamás ponerle nombre a la persona de la que me hablaba. A mí me calentaba lo que me iba diciendo, y él cada vez mas excitado al hablarme y yo lo notaba por cómo me miraba la boca y el escote.

cena sexual

Él notó como yo humedecía los labios con mi lengua, yo lo hacía de manera inconsciente, y supo que quería follar con él. Un tío muy largo que sabía lo que hacía. Terminando el segundo plato ya estábamos con la segunda botella de vino. El vino a mi me pone cachonda a más no poder y más con los temas que estábamos hablando. En un momento dado me dice “he notado que llevas medias con encaje y eso me encanta. Te las he visto un poco cuando has subido al coche. Ve al baño y quítate las bragas o el tanga que lleves y me lo traes”…..en mi vida algo me puso tan cachonda con una sola frase. Yo le contesté “ahora?” , a él le cambió el rictus de la cara ya que me miraba no solo con deseo ,si no también como si mandara sobre mí ,cosa que era verdad porque estaba loco por follármelo. Su contestación fue un “sí, ahora” con un tono grave y directo. Joder como me puso de cachonda que un tío supiera mandar sin caer en la prepotencia. Me levanté, me fui al baño y allí pensé “esto se me va a ir de las manos, pero qué hay de malo?”. Llegué a la mesa y le di el tanga que llevaba apretado en mi mano para que nadie lo viese. Él lo cogió y se lo guardó en el bolsillo. Y como si nada siguió hablando del vino, de lo buena que estaba la cena y que donde me apetecía ir luego. Yo sí que sabía donde quería ir después de cenar y era a que me follara, pero le dije “vamos a tomar algo a alguna terraza”, él asintió con la cabeza.

Cuando salimos del restaurante iba cogida de su cintura y él con su brazo por encima de mis hombros ya que me saca un palmo de alto.

Al meternos en el coche, no le dije nada de a qué terraza había elegido por lo que intuí que él ya sabía dónde íbamos. De camino en el coche me dice “abre un poco las piernas” a mí ya me daba igual todo y le hice caso sin mediar palabra. Metió su mano entre mis muslos y con dos dedos mientras conducía me los pasó por el coño, lo tenía ya tan mojado que pensaba que le iba a manchar la tapicería del coche, sacó los dedos de mi entrepierna y se los metió en la boca. Gira la cabeza y me dice “sabes muy bien”, yo solo pude sonreír y morderme el labio.
Llegamos a la terraza y yo sin tanga….que cachonda me ponía eso. Él no paró de insinuarse y de hacerme reír mientras yo me lo estaba pasando genial y loca porque me follara. Se ve que lo notó porque me dice “vámonos”. Cogimos de nuevo el coche y volvió a poner su mano entre mis piernas y me acariciaba el coño mientras sujetaba el volante con la otra mano. Yo ya quería saber qué es lo que me iba a encontrar debajo de esos vaqueros por lo que le pasé y apreté los huevos con mi mano izquierda. Noté que tenía una pedazo de polla dura como una piedra. Al acariciarle, él se incorporó un poco hacia delante y me metió dos dedos en mi coño recién depilado para la ocasión, ahí yo solté un gemido y él sacó sus dedos. Siguió conduciendo hacia la playa mientras escuchábamos música. Serían ya sobre las 3 de la mañana.

Llegamos a una entradita que había en una zona de casas bajitas que daba acceso a la playa. Me dijo “baja “mientras él abría su puerta. Yo ya estaba que lo que me dijese se lo iba a dar de lo cachonda que estaba.

sexo en el coche

En ese lugar habían farolas de estas antiguas por lo que la luz era muy tenue, Me cogió de la mano y me recostó en el capó de su coche. Yo sin pensar en nada ya estaba abriendo las piernas, él se agachó y empezó a comerme el coño lentamente. Me palpitaba. Tenía todos mis sentidos ahí. Metió dos de sus dedos mientras me lamía cada vez más fuerte y metía y sacaba los dedos, yo gemía como una perra mientras notaba como le llenaba la cara con mi flujo. Me incorporó, se desabrochó los pantalones y “oh Dios mío!! Vaya rabo tenía”. Me agaché y me metí ese pollón en la boca, le escupía en el capullo mientras le pajeaba y lamia a la vez su polla y sus huevos. Iba perfectamente depilado. Notaba en mi boca como su polla estaba durísima y su capullo se hinchaba. Me cogió del pelo de una manera violenta pero sin hacerme daño y me puso erguida. Me dió la vuelta y puso mis manos en la carrocería del coche dándome la vuelta. Me levantó el vestido y yo volví a abrir las piernas. Me metió la polla fuerte y eso me encantó. Me agarró del pelo mientras me follaba salvajemente. Estaba fuerte el cabrón. Me empotraba contra el coche y yo tenía que hacer fuerza para que no me echara hacia delante. A mí me temblaban las piernas, notaba como si tuviera una tuneladora follándome el coño. Empecé a sentir como mi cuerpo se estremecía y con 2 empujones más hizo que me corriera y grité de placer como si no hubiera un mañana. Llenándole la polla y los huevos de mis fluidos. Él empezó a moverse más despacio ralentizando sus embestidas. Sacó su polla de mi coño y puso su capullo en mi culo a ver lo que yo decía. Y claro que le dije, “es mi primera vez, así que si me duele mucho paras “, él contestó “de acuerdo y tranquila que paro si te duele”. De tener la polla llena de mi flujo, con lo excitada que estaba y a su vez dilatada, me metió solo el capullo. Me dolió un poco pero no dije nada, por lo que él siguió metiendo poco a poco su polla hasta el fondo. Comenzó a moverse lentamente adelante y atrás, despacio, a mi empezó a gustarme la sensación y comencé a gemir. Empezó a cambiar el ritmo mientras a mi culo le encantaba, jamás pensé que me iba a gustar tanto. A él eso le excitaba mucho ya que en cuestión de segundos se corrió diciendo “hostia qué bueno!!!!” , me llenó el culo con todo su semen, sacó su polla y a mí me empezó a chorrear por las piernas mi flujo y su semen. Me dijo “no te muevas”, cogió unas toallitas de la guantera del coche y me limpió con mucha delicadeza.

Nos subimos al coche y de camino a casa me dormí. Cuando llegamos me dice “princesa, ya estamos”. Me desperté despacio, él bajó del coche y me abrió la puerta. Me dio un beso en la boca y acercándose a mi oído me dice “el tanga me lo quedo de recuerdo”, yo me reí, le abracé y le dije “mañana hablamos que estoy muerta. Esperó a que entrara en el portal y se marchó.

Entré en casa, me di una ducha y sonriente dormí como una niña.

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